“Playing with economics” activity in the Faculty of Economics of Vitoria

He tenido la oportunidad de dar esta pequeña charla y cursillo, organizada para explicar a chavales de instituto qué es la economía y lo divertida que puede ser. Vamos, lo que me hubiera encantado que me hubieran contado a mi con su edad.

Estos son los resultados de uno de los experimentos que hice con ellos. Se llama experimento de bien público: en cada ronda pueden quedarse sus tokens, o invertirlos. Para uno mismo es mejor quedárselos, pero si se invierten benefician además al resto.

En particular si todos invirtieran todo, cada ronda obtendrían 25$. Y si todos los los quedan todo, cada ronda obtendría solo 2.5$. Sin embargo, de forma individual, dado lo que hagan los otros, es mejor quedártelos. Los 3 que más tuvieran al final tenían premio.En la gráfica vemos como contribuian al grupo invirtiendo solo entre 5 y 10 tokens de media. A pesar de que lo mejor para todos sería que dieran los 25, los incentivos individuales les hacían dar mucho menos.Luego hicimos otras 5 rondas pero añadiendo un pequeño cambio. Ahora después de cada ronda podían sacrificar parte de sus ganancias para castigar a aquellos individuos que hubieran contribuido menos. Parece que así la cosa empezó a cambiar.

A parte de las risas de los linchamientos (en formad de puntos de castigo), algunos ya sugerían situaciones reales similares. Contaminar vs reciclar, ir en coche vs bus, invertir en infraestructuras vs dejar que lo hagan otros… todos son situaciones similares a este problema.No solo eso, pudieron ver en ellos mismos el poder de los incentivos. Diseñando medidas para manipularlos, podemos evitar este problema y obtener resultados más deseables socialmente. Este es el poder de la economía. Si en los acuerdos medioambientales conseguimos que los países se comprometan a poder ser castigados, o damos incentivos adecuados para reciclar, ir en transporte público cuando es posible etc. podemos dar la vuelta a muchas situaciones.También explica algo tanto tonto pero que a veces no nos paramos a pensar como por qué (en general, y entre otras cosas) hay bienes que suele dar el estado, como por ejemplo la protección del país, o el alumbrado público, pero otros particulares y empresas, como el pan.Los primeros hacen fácil escaquearse y no contribuir si ya lo hace el resto aunque tú te beneficies. Otros métodos para solucionarlo puede ser convertirlo en un deber social, como se lleva tiempo intentando con el reciclaje. O simplemente hacerlo obligatorio con impuestos.Espero que se lo hubieran pasado bien y que hubieran entendido que es algo más que “hacer cuentas” o “dinero”.

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